Murcia nunca falla. Por Lucas Albaladejo.

Granada, 11 de la mañana. Salimos rumbo a Murcia con la constante amenaza de lluvia extrema, pero con la sensación de que todo saldrá bien y habrá rock. Alfonso y Mario se van disputando el bluetooth del coche para poner música. Laurent, Igor y Josu van en la furgo con Jorge porque la logística del sur así lo impone. Llegamos a Murcia. Comida y descanso antes de la prueba de sonido. Todo ok en escena; vuelta al hotel y cambio de piel. La moneda de la meteorología sigue en el aire.

Llegamos al Cuartel de Artillería y, tras escuchar algún tema de la fantástica Nat Simons y su banda, empezamos con nuestras rutinas. Café largo, estiramientos de unos, colocación de “in ears” de otros, bromas, risas, calma tensa. Llega El Loco. Esperamos el momento y enseguida  me veo encima de la tarima. Durante los primeros compases de “Rock & Roll Actitud” ya busco entre el público de Murcia a mi familia. Los encuentro fácil porque ella derrocha luz. Los temas  van pasando como si de una apisonadora se tratara y llegamos a “Por Amor”. En este tema últimamente El Loco “me la juega” ofreciéndome su micro para que me dirija a las miles de personas congregadas. Mi discurso, llegado ese momento, suele ser bastante breve. En Granada eché mano de algo que siempre funciona: El elogio (merecido) de la cerveza local mediante un “Viva la Alhambra en sus dos estados: el líquido y el sólido”. En Murcia, por no seguir gastando el comodín de la cebada, dije algo que es una realidad: ¡ Loco, Murcia nunca falla !. A lo que El Loco respondió con un certero“Nunca”.

Desde que estoy en esta familia es la tercera vez que toco en la Región de Murcia con la misma sensación: En Murcia se quiere mucho a Loquillo. Mucho.

Seguimos en “Por amor”. El acordeón, ese instrumento que ha caído en mis manos no hace tanto por el mero hecho de llevar teclas blancas y negras, me empieza (¡precisamente hoy!) a dar problemas. Eric, nuestro gran ingeniero de monitores y uno de los muchos ases en la manga que tenemos en la gira, me cambia el micrófono del instrumento con pulso de acero, teniendo otra   vez todo ok justo para el solo. Por los pelos pero llegamos. Solo de acordeón, ovación de Murcia  y enseguida todos al frente para observar nuestra estrella brillar ybrillar.

Vuelvo a la tarima para abordar “Rompeolas” y encarar la recta final de la primera parte del show.

Cambio de ropa y brindamos con Dom Perignon. Seguimos. Justo antes del clásico “Rock and Roll Star”, El Loco nos presenta, dejándome a mi esta vez para el final. Salgo al frente; abrazo de agradecimiento a Loquillo para seguidamente arrodillarme ante ese público que tanto cariño nos ha demostrado una y otra vez. Gracias Murcia por apoyar ese arte irrepetible que es la música en directo. Y gracias nubes por dar una tregua.

Terminamos el show montados en un Cadillac apoteósico. Recibimos a compañeros y amigos que vienen a saludar y, con las mismas, nos vamos a recorrer la ciudad. Como yo soñé.