- Siempre
quise ir a L.A.
- dejar un
día esta ciudad.
- Cruzar
el mar en tu compañía.
- Pero ya
hace tiempo que me has dejado,
- y
probablemente me habrás olvidado.
- No sé
que aventuras correré sin ti.
-
- Y ahora
estoy aquí sentado
- en un
viejo Cadillac de segunda mano
- junto al
Mervellé, a mis pies mi ciudad
- y hace
un momento que me ha dejado,
- aquí en
la ladera del Tibidabo,
- la
última rubia que vino a probar
- el
asiento de atrás.
Quizás el "martini" me ha hecho recordar
- nena,
¨por qué no volviste a llamar?
- Creí
que podía olvidarte sin más
- y aún a
ratos, ya ves.
Y al irse la rubia me he sentido extraño,
- me he
quedado solo, fumando un cigarro,
- quizás
he pensado, nostalgia de ti
- y desde
esta curva donde estoy parado
- me he
sorprendido mirando a tu barrio,
- y me han
atrapado luces de ciudad.
El amanecer me sorprenderá
- dormido,
borracho en el Cadillac,
- junto a
las palmeras luce solitario
- y dice
la gente que ahora eres formal
- y yo
aquí borracho en el Cadillac
- bajo las
palmeras luce solitario.
- Y no
estás tú, nena.
-