El periódico / 24-3-2008

Coincidiendo con la promoción de mi nuevo disco en Barcelona, mi compañía me cita en un céntrico hotel del que huyo a la velocidad del rayo ante la prohibición de fumar. El promocionero me informa de que la sección de Cultura y Espectáculos del segundo periódico en audiencia de Catalunya declina entrevistarme. Pienso que es lo que tiene escribir para la competencia. Pero añade que la revista de culto Rock de lux (excelsa representación de lo más in en música del momento) tampoco quiere entrevistarme, aun cuando me pidieron que tocara gratis en su concierto de aniversario, cosa que hice, ya que Rock de lux ha sido y fue la crème de la crème de lo más florido de la música patria. Y pienso: Wellcome to the jungle.

Graduado en underground fue el título de una canción de un grupo barcelonés de los llamados de culto en los finales de los felices 80: Los Negativos. Hoy y ayer pienso que los graduados en underground, amantes y servidores del culto, alcanzan a veces el peligro de llegar a lo patético: tanto buscan la perla que acaba de nacer y que será su gran descubrimiento, que se quedan atrapados en la ostra.

Lo del culto tiene lo suyo: ¿a qué rendimos culto? ¿Hay una vara de medir para saber qué es de culto? En algunos ambientes, el culto es lo que solo unos disfrutan, tesoro de unos pocos, que solo ellos creen comprender. Dudo que Cassavetes hiciera películas para unos pocos. Creo firmemente que las hizo para que las vieran todos. Algunos puristas del culto piensan que si algo les gusta a todos y llega a todos ya no es de culto.

Van Gogh murió sin vender un solo cuadro en vida, y de historias de miseria están plagadas las vidas de artistas de culto, perdedores que alcanzan cotas impensables cuando ellos ya no están para contarlo. Pero lo peor del culto son sus guardianes, sus intelectuales, los que crean esa mitología, lo que es y no es, desde las revistas, las críticas literarias y los suplementos dominicales. ¿Quiénes son los que deciden iluminar a unos y desenfocar a otros, los que cocinan el futuro de lo que va a llevarse o a comerse o a sonar, y en función de qué? ¿Tienen un decálogo? ¿Una bola de cristal?