SEBASTIÀ ALZAMORA - 27/10/2008 22:28
La edición de este año (la sexta, ya)
del barcelonés Festival In-Edit Beefeater de
Cine Documental Musical tuvo un arranque de
lujo con el estreno de Loquillo. Leyenda
urbana, la magnífica película que el
director Carles Prats ha realizado sobre la
vida, obra y milagros del mítico rockero que
no nació en los USA sino en el Clot (de
Barcelona, también). Si últimamente los
documentales sobre el rock viven una especie
de época dorada en Hollywood –con películas
de Scorsese, Jim Jarmusch, Jonathan Demme,
Julien Temple y, ahora, Meter Bogdanovich–,
aquí tenemos a Carles Prats con esta Leyenda
urbana que, sin exagerar, puede mirarles a
todos ellos a los ojos con la cabeza bien
alta.
Prats (autor de
otros documentales de primera, como Llámale
Jess, sobre el gran Jess Franco, Sergio
Leone. Cinema, cinema o Él. Buñuel visto por
sus colaboradores, y que en su momento
dirigió el primer videoclip de Loquillo y
los Trogloditas, Barcelona ciudad) ha
planteado el filme como un vehículo al
servicio de su protagonista, como es lógico,
pero no como una hagiografía: consigue que
se vea a Loquillo relajado y a gusto, hasta
el punto –difícil tratándose de quien se
trata– que el personaje desaparezca para
dejar hablar a la persona.
En todas sus
intervenciones, José María Sanz, el Loco,
transmite una confortable sensación de
sinceridad y calidez, y no duda en abordar
cuestiones o historias en las que no siempre
queda bien parado, lo cual es muy de
agradecer. Una serie de ilustres invitados
(Andrés Calamaro, Jaime Urrutia, o Jaime
Stinus, entre otros, entre los que no podía
faltar Sabino Méndez) completan y amplían lo
que termina siendo no sólo una biografía de
Loquillo, sino el retrato grupal de toda una
generación de músicos. (Las intervenciones
de Calamaro, por cierto, son impagables).
Rock’n’roll star
Para los que ya
empezamos a peinar canas –o calvas– pero
hemos crecido al ritmo del garaje de las
canciones de Loquillo y los Troglos y no
podemos evitar que se nos vaya la pierna al
oír los primeros compases de La mataré, o
emocionarnos con Cadillac solitario, El
rompeolas o Rock’n’roll Star, Leyenda urbana
es una película indispensable, en la que
tenemos ocasión de reírnos, de ponernos
nostálgicos o de emocionarnos sinceramente.
Si están ustedes hoy en Barcelona, todavía
pueden verla en una sesión del In-Edit (cine
Aribau Club, a las 20’15); si no, dentro de
un mes más o menos Cameo la publicará en
DVD, en presentación de lujo y con más de
una hora de extras. En fin, no sé si se ha
notado, pero yo al menos salí del cine
entusiasmado. Uh-uh, uh-uh, uh-uh neenaaa,
voy a ser una…