El periódico / 26-4-2010

Vindicación Feminista fue una de las revistas emblemáticas que se editaron tras la muerte de Franco. Era un grito de guerra feminista dentro de la algarabía general de los quioscos: cómics, revistas musicales, porno ibérico y publicaciones que estrenaban aquello de la libertad de prensa. Vindicación Feminista nació de un tándem fiero y curtido en los años de la lucha antifranquista: Carmen Alcalde y Lidia Falcón, que, hartas de que las hicieran callar los grandes señores del Partido, decidieron darse ellas mismas la voz porque tenían mucho que decir. Reunieron a las más ilustres mujeres del momento: Maruja Torres, Carmen Sarmiento, Inés Alberdi, Ana María Moix, Antonina Rodrigo, Magda Oranich, Núria Pompeia y Sara Presutto.

Las feministas, aquellas señoras que creíamos con bigote, nos daban un miedo atroz a los chicos de mi generación. Bueno, a todos, porque nos sacaban los colores. Eran más punkis que el propio punk, sus portadas eran hirientes cuchilladas. El sueño de Vindicación Feminista duró poco. Es lo que pasa con los proyectos que se adelantan a su tiempo. Como dice Carmen Alcalde, su directora, Vindicación Feminista nació en la cárcel y murió en la democracia.

No sé si estamos preparados todavía, dadas las algaradas antiabortistas y la lacra de la violencia machista, pero ya podemos ir haciéndolo, porque el miércoles, día 28, en el Festival Internacional de Cine y Derechos Humanos de Donostia, se estrena Vindicación, un documental de Susana Koska con una banda sonora excepcional de Gabriel Sopeña y Mari Trini, que repasa ese feminismo que nos daba tanto miedo.