JUEVES BCN
SUS SATANICAS MAJESTADES.
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¿Qué decir? Nada,
no se puede decir nada. Un logro. Un sueño hecho realidad. El
Loco de casi tan buen humor como el día de los Who y el resto
pues… Encantados de la vida. Mirando las más de cuarenta
guitarras que llevaban cada uno. Observando el montaje, el
monitor para las letras de Mick Jagger y la enorme distancia que
había entre el camerino hasta el escenario. Fue un camino que se
me hizo eterno a la hora de la verdad. |
¿Los Stones? Para
mi, sin duda el día que peor sonaron. Y Mick, el mejor de todos
con muchísima diferencia. Qué voz, qué actitud y que todo!!! Se
come al grupo por goleada y es el frontman por excelencia
seguido muy de cerca por Steven Tyler. ¡Pero qué voz! Cuando
hicieron la versión de James Brown era para caerse de culo, qué
rollo tiene el muy cabrón. Me descojono de los críticos que
dicen que Keith es el alma y Jagger el cerebro. Es uno de los
tópicos más absurdos de la Historia del rock. El hecho
reconocido de que Mick sea un gran hombre de negocios no
invalida de ninguna forma que también sea un cantante de primera
y un pedazo de compositor. Me encanta Jagger. Le ves en el Tami
Show de 1964 y no das crédito a que venga de un suburbio
londinense.
El Tami Show fue un
especial para la televisión norteamericana en el que
participaron, atención, atención, contengamos la respiración:
Chuck Berry, Ronnettes, Lesley Gore, James Brown, Ike and Tina,
Bo Didley, Smokey Robinson and the Miracles, Marvin Gaye, Jan
and Dean, Gerry and the Pacemakers, Supremes. Vamos, el mayor
elenco de artistas jamás habidos y por haber. Mucho mejor que lo
que se reunió algunos años después en Woodstock o Monterrey. El
caso es que en ese programa, al final, cuando ya han aparecido
todos esos monstruos de la música van y aparecen unos
jovencísimos Rolling Stones para cerrar. Y hacen sólo versiones
que era su especialidad antes de que su manager, obligase al dúo
Jagger-Richards a componer a imitación de la prodigiosa pareja
de Liverpool. Pues cerrando ellos, resulta que están a la altura
de sus maestros. Jagger más sexy que nunca, cantando como los
ángeles y tratando de imitar los pasos de baile de James Brown y
Tina Turner pero muy digno. Le ves hoy en día y sigue siendo el
puto amo. Menudas ovaciones se llevó cada vez que se arrancaba a
bailar. Nos han engañado durante mucho tiempo acerca de Jagger y
Richards. Yo digo que el que hizo el pacto con el diablo fue
Mick y no Keith.
El manager de los
Stones, por aquel entonces un tal Andrew Loog Oldham, fue el que
creó la imagen de niños malos para oponerse a la de los Beatles
de teóricos chicos buenos y ya se vió con qué excelentes réditos
le salió la jugada. Mucho antes de que Richards hubiese probado
un coño en su vida, Lennon ya se había cepillado a medio
Hamburgo, sobrevivía, como el resto del grupo, de anfetas y
tenía, el futuro hippie, la mano muy ligera a la hora de
repartir hostias a diestro y siniestro. Para cuando los Stones
aprendieron a ser malos de verdad ya eran multimillonarios y así
pues como que es un poquito más fácil.
Al margen de todo,
el concierto se nos pasó volando y la gente de los Stones
tuvieron el detallazo de dejarnos las pantallas gigantes.
Terminamos y directos a la zona VIP. Estaba la hija de Laurent
en el estadio y con nosotros la hija de Simón que cumplía años
ese mismo día y estaba guapísima. La conocí ya hace algunos años
y joder, cómo crece la gente a esas edades. Vino además nuestro
superbackliner Román enfermo y todo y que está preparando la
gira de Héroes del Silencio, muy cotizado está este chico y es
por algo. A Vinadé le recuerdo cantando “estarminaaaaaaaooo” a
cada poco en plan La Hora Chanante.

Jose Lapuente con los amplis de los
Stones
Salimos del recinto
varias canciones antes de que terminaran de tocar, creo que
durante “Sympathy for the Devil” para no pillar atasco. Me
acuerdo de ver a los Stones en el 2003 en Montjuic y se montó
una tremenda para bajar. Ni un puto bus ni taxi ni naaaada. Muy
cosmopolita. Un atasco que vamos. Así que con la lección
aprendida salimos un poco antes y yo me fui directo al hotel. Un
poco de minifiesta en la habitación que muchas veces es la mejor
opción.