El periódico / 25-2-2008
(artículo completo)

A falta de pocos segundos para que la Penya se convierta en el nuevo campeón de la Copa del Rey 20.08 el realizador de tv busca desesperadamente a su entrenador Aíto García Reneses, como si esperara lo imposible: saltos de alegría, aspavientos de emoción incontrolada… ¡que poco le conocen!. Él, hermético, en tensión, sabe que ha vuelto a dar una lección de baloncesto y de vida, solo un leve rictus recorre su rostro dibujando en su cara la sonrisa del ganador.

En otros tiempos; Juanito Jiménez, entrenador de juveniles del colegio Alpe, tuvo un momento de debilidad al ficharme para el júnior del Cotonificio de Badalona en la temporada 77-78. Yo era un joven jugador con aspiraciones que había dejado su impronta en el CD Layetano y en una concentración de promesas que servía de cantera para los equipos grandes, la “Operación Altura”.

El primer equipo, con él de entrenador, estaba formado por los míticos Joaquín Costa, A.Cuesta, Javier Mendiburu, Jack Shoreder, H.Perotas, T. Amtmetller y un jovencísimo Pera Vila y lograría aquel año la cuarta posición en la Liga y una plaza en la Copa Korac, toda una hazaña para un equipo con tan poco presupuesto. Entrenaban dos veces al día algo inaudito en aquel momento, pronto me uní a ellos; por las mañanas con el primer equipo y con el júnior por las noches.

Aíto guardaba las distancias creando una situación de ansiedad en mi, tenia ideas nuevas sobre el baloncesto que venían del otro lado del Atlántico como la técnica del salta y cambia, creó una defensa de ayudas que poco después adaptarían el resto de los equipos. Al tiempo hizo su aparición un chaval recién llegado de Carmona que respondía por Andrés Jiménez y que nada mas verme exclamó; “¿y tu de que vas vestío?”

Jiménez era la apuesta personal de AITO, un jugador con la altura de un pívot que podía jugar de tres, ya entonces Aito rompía esquemas.

Yo seguía a lo mío, pasé de jugar de poste bajo a entrenar como base alto, una idea que desarrolló posteriormente con otros jugadores y francamente, con mejor resultado que conmigo.

Durante el tiempo que pasé con él y con Juanito Jiménez me forjé como persona y recibí la mejor educación que un adolescente puede recibir; la que tiene que ver con los valores de la vida, sobre todo aprendí una cosa; a creer en mi, a tener confianza y trabajar con disciplina.

En estos últimos treinta años he seguido su trayectoria, nombres como Montero, Villacampa , A.Jimenez , R. Jofresa ,Pau Gasol, “la bomba” Navarro o Rudy Fernández saben de su dedicación a la cantera. En un momento en que el baloncesto parece de otra galaxia comparado con los tiempos del COTO, todavía tiene la valentía de proteger a un joven Ricky Rubio de la fama, asegurando en una entrevista la importancia de su formación como persona. Aíto es pura actitud; vive el basket las 24 horas del día y a pesar de estar de vuelta de todo se sigue reinventando y planteando nuevos retos y buscando perlas, jugadores únicos, grandes estrellas.