El país / 2-9-2010

Si es que no saben estar calladitos, tienen que estar siempre dando la nota, no tienen nunca bastante, ya les vale, tienen que robar plano como sea. Incluso tienen que estar por encima de la inauguración de un Mundial, dejar su meadita, no podían haber iniciado su liga una semana o unos meses más tarde, que ya nos hubiera ido bien descansar y limpiarnos un poco de eso de correr dando patadas a un balón. ¿No pueden dejar que nuestros chicos sean los protagonistas absolutos por una vez?

No teníamos bastante con lo de Pau, que si no está, que si ahora qué va a pasar, que si no hay líder, las comparaciones con su hermano Marc -¡pobre chaval, qué cruz!-, que Scariolo no está a la altura, qué va a pasar con la recuperación de Llull, bla, bla, bla… Si, además, añadimos la comparativa con la selección de fútbol que algunos han querido ver como si fuéramos lo mismo… ¡Por favor! En esto del baloncesto, como en el rock, hay mucho crítico que de tanto sentirse cerca de las estrellas termina creyéndose una de ellas.

Desde el otro lado del Atlántico tampoco es que la cosa vaya mejor. La situación de Rudy y Calderón roza el surrealismo, no sé si más tirando a Buñuel o a Dalí. Dejar a dos jugadores que se juegan un Mundial a la expectativa mientras ellos, los EE UU se lo toman como de… ‘bueno hay que ir pues venga’. Pues yo no voy, dijo Rondo. ¡Y se fue a su casa tan tranquilo! La verdad es que durante el mes de agosto las noticias o son de lo peor o se dan importancia a hechos que en otro momento se tratarían de otra manera; o ni eso. Insisto, dejen a nuestros chicos hacer su juego, al fin y al cabo es su prestigio, ¿o es que a estas alturas todavía se les pone en duda? ¡Son los campeones del mundo! Se merecen un respeto.

Ya bastante cabreado andaba con lo de Calderón, que ya es mala suerte, mira que a mí me gusta su porte jugando, aunque en casa somos más de Rudy por aquello que el verde le sienta bien, (por su paso por la Penya digo) y porque pensamos que la mejor manera de que ganemos el anillo el año que viene es que fiche por los Celtics (ser de Boston en España es muy duro).

Visto lo visto en estas jornadas parece que hemos pisado mierda, hay quien dice que eso trae mala suerte o no…

Yo soy mucho de ritual y he pensado la mejor manera de alejar el mal rollo que tenemos encima. Lo primero, una buena banda sonora para la rueda de calentamiento, nada de Beatles y menos All you need is love, ¿ok? The Who a toda hostia, sin contemplaciones, a todo volumen, hay que machacar al rival. Segundo, he puesto las camisetas de Corbalán, Iturriaga y mi gran amigo Epi, que como todo el mundo sabe fue el creador del mito Loquillo, en el salón de mi casa como si de una ceremonia ancestral se tratara, porque no quiero más sustos, así que todos tranquilos, creo que estamos cubiertos.