El país / 8-9-2010

Tocar en una banda de rnr es lo más grande que te puede pasar en la vida. Estos días que cada partido de la selección me pilla en un sitio diferente con mi banda pienso en eso; nuestros chicos también hacen lo que les gusta, están fuera de casa, con su banda, con sus compañeros.

Debe ser muy grande jugar un Campeonato del Mundo en un pabellón ante 15.000 personas gritando a pleno pulmón, saber que todo el país está pendiente de ti, tiene que ser un subidón del 15 ver a gente en la grada que viene a verte desde España con toda la ilusión puesta en ti, camisetas con tu nombre y banderas de tu país, orgullosos de ser uno de los tuyos…

El otro día, ante Grecia, el triple de Navarro en las postrimerías de partido fue demoledor y es que estaba cantando su mejor canción. Todos nos pusimos en pie como ante un solo de Pete Townshend. Una banda de rock es como un equipo de basket, lo aprendí durante mis años de jugador: jugamos en equipo, cada uno en su posición y todos a favor de obra, ¿recuerdan lo que decían en aquel legendario programa de TV La bola de cristal? «Solo no puedes, con amigos sí».

El otro día vimos lo que nos gusta de esta selección, no importa si es primera o segunda unidad, cada uno hizo su trabajo y cuando no llegaba uno otro decidía, las miradas de complicidad transmitían coraje y liberaban la tensión de una semana de dudas. En una gira a veces los inicios son titubeantes pero de repente llega el bolo en el que todo encaja, que suena poderoso, que te diviertes y, a partir de ahí, eres imparable amigo, manejas los tiempos y fuerzas en los momentos justos, para llegar al final con la sensación de que si este ha estado genial el siguiente ni te cuento.

Por eso verde de envidia espero que llegue el día D y desde aquí, como en aquella canción de Sinatra, The best of everything, les deseo todo lo mejor. Si tocar en una banda de rnr es lo mejor de todo… ¿Se imaginan lo que debe ser jugar en la selección nacional y hacerlo siendo campeón del mundo?