Ya me decía mi mamá que estaba más guapo callado.

Cuando un día le comenté al Loco, que porque no ponían algo de Los Intocables en la página web, su reacción fue rápida:

-¡Buena idea, hazlo tú!

Lo dicho, estoy más guapo callado.

Pero bueno, vamos a intentarlo, aunque escribir algo sobre un grupo con un solo LP y un single, y del cual ya podéis encontrar información en el disco “A por ellos…”,y en el libro de Susana Koska, tampoco es labor fácil.

El destino quiso que a los pocos días se cruzara en mi camino, después de bastante tiempo sin vernos, Teo Serrano, el bajista de Los Intocables, y rápidamente le salté al cuello…

-¡Hombre, a ti te buscaba yo!, le solté  con mi “simpatía” habitual.

-Necesito que me hagas “un pequeño” favor…, y Teo, que es buena gente, accedió a concederme ese “ pequeño favor”. El resultado, al final de estas líneas.

En fin, después de pensar como enfocar esto decidimos que más que una biografia clásica, sería mejor contar, o intentar contar, las anécdotas más sabrosas y dibujar una imagen de  aquella época. Así que metimos mano a los archivos fotográficos, – los del propio Loco, los de Jordi Sanz, y los nuestros-, y con esas bonitas fotos, nuestros recuerdos, y nuestra habilidad “ para hacer amigos”, parimos lo que ahora vais a leer. Que os aproveche.

ESCENA 1. LOS TIEMPOS ESTÁN CAMBIANDO.. EL CONCIERTO

Principios de los ochenta, toda Barcino está invadida por las hordas “Jipis” y “Pijas”… ¿Toda? ¡No!, un pequeño grupo resiste ahora y siempre al “invasor”. Pequeños grupos de punks y rockers (los mods todavía no habían aparecido) recorren la ciudad para pasmo de la gente bienpensante.

Al principio, es fácil: o eres punk  o eres rocker. Pero pronto algunos rockers deciden que aunque Elvis y Gene Vincent están muy bien, tampoco están mal los Sex Pistols o los Clahs, e incluso algunos van más lejos y reivindican cosas tan dispares como los Motorhead o los Beatles, lo cual les da  fama de “bichos raros”: demasiado rockers para los punks y viceversa.

Entre estos, se encuentran unos fanáticos del Mersey Beat, que por cosas del destino se topan con un individuo, Teo, que asegura que tiene un grupo que hace una versión de Peter Maclain & The Clan, (un oscuro grupo de Liverpool que conocen cuatro gatos); resulta que el cantante de ese grupo es un tal Loquillo, personaje conocido por su altura y  por su imagen, y  al que algunos de nuestros héroes han visto en  locales como “El Ascensor” o “L´Angelot”.
Teo los convence para que vayan aquella semana a verlos actuar a la sala Magic, y como son fáciles de convencer cuando hay posibilidad de divertirse  por  medio, allí se presentan nuestros protagonistas.

Encima del pequeño  escenario se encontraron con un variopinto grupo de personajes.

Al cantante no hace falta que os lo describa porque todos lo conocéis.

Al bajo, Teo. Una mezcla de punk y rocker con un incendiario bajo de color rojo, y una imagen que no hubiese desentonado en ningún grupo británico, o al lado del mismísimo Johnny Thunders.

A la batería “Caníbal”, con su pinta de “motorista”: chaleco raído con parches del 1%,  una cruz de hierro, y otros adornos afines al mundo de las choopers, salvando el ”pequeño” detalle de que Caníbal, ¡no tenía moto!.

Sabino, con una imagen bastante Clash que cambió poco a lo largo de los años, y Javier Juliá, con  un  aire algo más “profesional” que el resto, – perfecto para dar un cierto sonido 70´s, tipo Lou Reed, del que era fan-, se encargaban de las guitarras.

Su sonido  era potente: algo así como coger el lado más macarra de Vincent o Cochran, mezclarlo con un poco de Johnny Kidd, pasarlo por el turmix de los Ramones y los Clash,  añadirle unas gotas de los Beatles de Hamburgo, y rematarlo con un golpe final de los más oscuros grupos de garage de los 60´s. Resultado: cocktail Loquillo y Los Intocables.

Versiones incendiarias de Johnny Kidd, Cochran o Vince Taylor. Lecturas propias de Dylan. Dedicatorias a la memoria de Eddie Cochran y Sid  Vicious, (lo que les granjeaba el odio tanto de punks como de rockers y teddy boys.)

Todos los conciertos de la banda, (al menos los que yo vi, y fueron bastantes) eran explosivos. ¡ Pura adrenalina juvenil! Hubo algunos memorables, como los de Miralcamp o Amposta, pero eso lo veremos más tarde.

ESCENA 2. NENA NO ME TOQUES… (LAS CHICAS)

HOY VEO A MI CHICA EN SU NUEVO CADILLAC…

Ya hemos dicho que ir de rocker o punk era una  manera de tener broncas con pijos y jipis bastante habitualmente. Pues bien, si eso se puede aplicar al sector masculino, lo mismo, pero multiplicado por 100, tenían que aguantar las novias de la banda y de los amigos.

En muchos casos ellas daban más espectáculo que los “fans” masculinos, e incluso que el propio grupo. Eran capaces de animar  un concierto, como si en lugar de poco más de media docena, fuesen un centenar. Y en caso de “problemas”, podían ser bastante duras;  más de un pijo que se “atrevió” a opinar sobre su look y su “inmoralidad”, volvió a casa con las  uñas o los tacones  marcados en la cara. Solo hay que comparar las dos fotos para ver que no desentonaban lo más mínimo.  Vaya desde aquí un recuerdo a todas ellas.

CHICOS DUROS, QUE NUNCA FUERON BLANDOS

ESCENA 3: “ESTO NO ES HAWAÏ, QUE WAI” (LAS FIESTAS)

Era una época de “fun, fun, fun”, como decían los Beach Boys, y cualquier excusa era buena para hacerse unas risas: míticas sesiones de cine (American Graffitti, God Save the Queen) en las que una gran parte del público fumaba, bebía cerveza y cantaba; fiestas privadas que duraban unas horas, o, como en algunos casos dignos de récord, dos semanas… Una de las más memorables, talvez fuese aquella en la que se “invadió” casi literalmente una casa en la que por lo visto había una fiesta. Lo mejor del caso fue, que al abandonar el piso, ni Los Intocables ni ninguno de sus fieles acompañantes, supo decir quién vivía allí, o quién les había invitado… suponiendo que alguien lo hubiera hecho…

Lugar: Zeleste Fecha: el día en que Loquillo se iba a hacer de Popeye “por el bien de la patria”. Situación: una sala de conciertos no precisamente llena (aunque los incondicionales estaban allí.

Las fiestas se prolongaban incluso encima del escenario. Para muestra un botón:

Fue una actuación incendiaria, como todas las suyas.

En el último bis, Loquillo invita a quién quiera, a subir a hacer los coros de “Esto no es Hawai”.

Resultado: la sala queda prácticamente vacía. no habían huido…¡¡estaban todos encima del escenario!! La escena termina con Loquillo cantando en la sala, sentado a una mesa, y el público acompañándole desde el escenario. Lo que decíamos, todo muy familiar… el espectáculo, y la fiesta, continuó en la estación donde Loquillo tomaba el tren dirección Murcia.

ESCENA 4. AUTOPISTA (OTROS CONCIERTOS)

Los “bolos” eran un mundo aparte.

Hablábamos  antes del concierto de Miralcamp…

Para empezar, el “Polideportivo” donde tenía que celebrarse el concierto, resultó ser,  algo así como una nave industrial remodelada y convertida en una rudimentaria cancha de básquet, y que por lo visto solían usar para todos los fiestorros y celebraciones. El escenario era una tarima de cemento sin pulir, que levantaba una nube de polvo cada vez que alguno de Los Intocables saltaba, ante lo cual acabaron recubiertos de una espesa capa de polvo blanquecino.

Por otro lado, mientras se ultimaban los aspectos técnicos, algunos miembros del grupo, y sus “satélites”, decidieron esperar sentados en una plaza cercana, eso sí, ataviados con sus mejores “galas”, lo cual originó una procesión espontánea de lugareños, que se acercaban a ver a los “artistas”. Menos el cura, y la pareja de la “Benemérita”, desfiló por allí todo el pueblo.

Ya a punto de empezar el concierto,  “””””se arremolinaron las masas enfervorecidas””””, para hacerse fotos ya no solo con el grupo, sino con cualquiera de sus amigos. La actuación  fue una de las más potentes, tal como merecía tanta expectación por parte del público, aunque las circunstancias del lugar no fueran las mejores.

Polideportivo no tenían, pero lo suplieron con muchas ganas de pasarlo bien.

Foto mítica de un día mítico: “Polideportivo” de Miralcamp. Teo rodeado de parte los Jets Beats (sí, los de la canción “Ahí vienen los Jets)

ESCENA 5. SER O NO SER (LA PRENSA)

Aparte de todo lo dicho anteriormente, hay que reseñar que la prensa tampoco estaba a una gran altura. Pero cuando se puso de moda la “movida” en Madrid y llegaban las noticias del los punk londinenses, empezó a ser noticia cualquier cosa con  pinta rara. Y claro, se producían noticias tan graciosas como esta…

Obsérvese como en unas pocas líneas se pueden decir todas las tonterías del mundo. De todos modos la foto es curiosa. aparte de Loquillo y Teo se pueden ver algunos de los primeros rockers de la ciudad.

Otro “clásico” de la época era  llamar a Loquillo y Los Intocables, grupo de rockabilly…

Rockabilly????? Bueno si ellos lo decían.

Hay una actuación en TV,  en la que una de las tres canciones fue censurada, “por ser demasiado bestia”(Teo y el Loco se empujaban y se tiraban por el suelo, ante la mirada atónita del presentador del programa.)

Evidentemente, al principio, los “Gurus sagrados” del periodismo musical pasaban bastante del grupo, muchos aseguraban que no tenían NINGÚN futuro; vamos, que estos periodistas tenían la misma visión de futuro que la pitonisa Lola. Curiosamente la mayoría de ellos han desaparecido. ¿No serian ellos los que no tenían futuro?

Para terminar con este pequeño recuerdo a mis “entrañables amigos” de la prensa musical, ahí van dos fotos curiosas:

Firma del contrato con su futuro manager. Obsérvese a Teo y Caníbal conCara de: ¡Ha picado, ha picado!”.  Esta foto fue utilizada para su primera aparición como grupo en la prensa. El articulo fue hecho por el primer mod que hubo en la ciudad. Curioso no?

Anuncio aparecido en prensa. Bastante cutre el diseño no?

Habían pocos medios y evidentemente no se usaban los ordenadores como ahora. En la foto aparece  la nueva guitarrista del grupo, Carmen “Zebo”, que no tuvo tiempo de tocar con la banda, ante la disolución de la misma.

ESCENA 6. …ROCK’N’ROLL STAR (EPÍLOGO)

No sé si estas líneas le interesaran a nadie, espero que cuanto menos os hagan gracia y os ayuden a comprender mejor los inicios de Loquillo, cuando no era el personaje que es hoy en dia. Eran tiempos donde no era una”Rock and Roll star” aunque luchaba por ello.  Tiempos en los que se  empezó a forjar su leyenda, con la ayuda de su grupo y sus amigos. Y el Loco, que es persona agradecida y amigo de sus amigos, sabe perfectamente quienes estaban allí en los momentos difíciles.

Hay cientos de anécdotas mas. Como la salida del Rock-ola madrileño escoltados por la policía ante la bronca que organizaron los  “gárrulo-rockers” madrileños; un concierto en cierto instituto de Barcelona, donde ante la imposibilidad de que el Loco pudiese actuar, -estaba en la mili y no tenía permiso-, Teo  se montó una banda con parte de los Intocables y de los Tickets (el primer y único grupo de Mersey Beat de esta ciudad), y “amenizó” la fiesta de los pijitos con versiones salvajes de Dr.: Felgood, Beatles, y Johnny Thunders, ante la mirada horrorizada de los padres y profesores, que acabaron cortando la corriente eléctrica, porque Teo había dicho “puta” al presentar un tema.-Y ESO NO SE PUEDE CONSENTIR-…

Lo dicho cientos de anécdotas…