No voy a gusto a ver películas sobre músicos malditos, tengo poderosas razones, me duelen las carreras truncadas, los excesos aleccionadores, los resurgires del infierno.

Fui y Sugar Man me robó el corazón.

Una de mis películas favoritas, ‘Una historia del Bronx’, tiene de estandarte una de esas frases que lo resumen todo: talento malgastado. En el caso deRodríguez, por los malditos bastardos de la industria que deciden entre el bien y el mal, desde que el pop es pop, y que decidió privarnos del talento de este poeta de voz polvorienta, poemario desgarrador y un auténtico forajido de las calles más sucias de Detroit City…

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